Actualmente el hecho de la escasez de tiempo o dinero, el ritmo de la sociedad o el avance de las nuevas tecnologías están poniendo en auge las enseñanzas a distancia. No hay más que echar un vistazo a la oferta educativa a distancia que tienen la mayoría de las universidades en todos los niveles. Bien sean cursos o seminarios o bien sean masters o doctorados.
Pues bien, este nuevo fenómeno ha hecho necesario que se utilicen nuevas herramientas de enseñanza. Destacamos tres tipos de herramientas fundamentalmente por ser las que están más extendidas: el correo electrónico, el chat y la videoconferencia.
Me centraré en esta última. Dicha herramienta requiere una serie de recursos como cámaras de televisión, una óptima iluminación, una determinada acústica en el aula para que sea exitosa. Por otra parte la utilización de una videoconferencia requiere preparación y explotación.
Si pretendemos en un futuro dar clase a través de una videoconferencia debemos tener en cuenta que los alumnos tendrán la sensación de estar viendo la televisión. Para que esto no suceda es bueno que anteriormente se le haya proporcionado a los alumnos algún tipo de material impreso para que tengan un apoyo.
Las ventaja más destacada es el gran número de alumnos además del bajo coste que supone. Además los alumnos están como en una clase real, es decir, tienen la posibilidad de preguntar al profesor y seguir la presentación del tema. Pero la mayor desventaja puede venir de la mano de la mala utilización de esta herramienta.
Por lo tanto, como herramienta que es y sin olvidar que es una forma más para propiciar conocimiento (entre otras funciones) debemos tener un conocimiento profundo de su utilización y una preparación exhaustiva previa a la videoconferencia.
Aquí vemos una videoconferencia en el colegio Colegio Montpellier de Madrid donde su uso ya es bastante frecuente y sus resultados positivos.

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